La tensión política argentina ha cruzado el mapa y aterrizado con violencia en la televisión española. Durante una edición de La Noche en 24 Horas, el periodista Xabier Fortes no se limitó a presentar los hechos: mostró documentos oficiales, desmontó acusaciones públicas y dejó al descubierto lo que muchos ya empezaban a llamar “la farsa del protocolo” del cribado de cáncer de mama en Andalucía.

Todo comenzó con una ofensiva mediática del PP: según los populares, el protocolo aprobado en 2011 durante la consejería de María Jesús Montero eliminó la obligación de informar a las pacientes sobre diagnósticos dudosos. Una acusación que pretendía hacer caer políticamente al Gobierno andaluz. Pero Fortes desplegó el “arma documental”: el anexo 1 del protocolo, que dice literalmente que “al paciente se le informará del desarrollo del estudio, diagnóstico y las alternativas de tratamiento más adecuadas en su caso”.
Con voz firme, Fortes leyó el texto ante millones de espectadores y lanzó el dardo:
“No existe en ningún momento una cláusula que permita ocultar información a las mujeres. Todo lo contrario. Lo que estamos viendo es un intento de manipular la opinión pública.”
El golpe fue tan sonoro que generó una reacción inmediata. Las redes sociales ardieron con acusaciones de ”bulo institucional” y ”campaña de escarnio político”.
La noticia también prendió fuego en los pasillos de Andalucía: el presidente Juan Manuel Moreno Bonilla, por su parte, se vio obligado a anunciar un “plan de choque” para cambiar el protocolo, admitiendo con voz grave que la gestión del cribado estaba en entredicho.

En vista del documental desplegado por Fortes, la polémica dejó de ser un debate sobre salud pública y se transformó en una batalla por la verdad y la manipulación política. Algunos analistas han definido el episodio como: “El día en que la acusación se volvió contra sus autores.”
Ahora, mientras RTVE graba un nuevo escalón en su credibilidad periodística, el PP andaluz se encuentra acorralado y Montero —que hasta ahora era objetivo— ve cómo las evidencias la blindan de golpe. Y todo porque un presentador se atrevió a decir lo que muchos sospechaban pero pocos tenían el valor de mostrar: que la acusación no solo era infundada, sino construida como arma política.